¿Qué hace el Ratoncito Pérez con los dientes?

A Lucía cuando se le cae un diente lo pone debajo de su almohada, en su cama y cuando la niña se queda dormida, en la profundidad de la noche, viene el Ratoncito Pérez a buscarlo.

Algo la dejará debajo de la almohada, lo más habitual serán unas monedas.

Lucía tiene 7 años y se le han caído dos dientes, siempre cuando los ha dejado debajo de su almohada, el famoso ratoncito se ha llevado su pieza, no le oye, nunca le ha visto. Pero su diente ya no está.
Un día a Lucía le entró la curiosidad, y  le preguntó a su padre:
– ¿Pero y qué puede hacer el Ratoncito con todos mis dientes?

Su papá, la contestó:
Busca un agujero de ratón a ras de suelo, estírate boca abajo y mira por él. Verás qué pasa dentro.
Lucía encontró un orificio de ratón debajo del aparador del comedor, pegó el ojo en el agujero y vio, al otro lado del muro, una verdadera ciudad de ratones. Corrían en todas direcciones, empujando carretillas vacías, estirando cordeles. Un gran ratón lanzó un silbido y gritó:
– Atención, cada uno en su lugar de trabajo, aquí llega el convoy de la noche.
Decenas de ratoncitos y ratitas arrastraban carros repletos de dientes recolectados debajo de las almohadas. Los había de todos los gustos: dientes jóvenes, viejos, dientes blancos, careados, puntiagudos y planos.
Cada ratoncito descargó su carretón en la plaza y a la hora del mercado, los ratoncitos gritaban.
– Vengan a ver mi lote de dientes. ¡Dientes frescos, dientes frescos!
Una pequeña ratita dijo:
– Quiero tres dientes huecos para hacer tazas de café.
Y un ratón gordo gruñó:
– Le he encargado cinco dientes dorados para terminar mi palacio. Dese prisa en dármelos.
Y un ratón de largo morro pidió:
– ¿Tendría un gran canino?
– Estoy desolada, no me queda más que un diente de leche.
Lucía se sobresaltó:
– ¡Es mi diente! Lo reconozco.
Pero los ratoncitos no la oían. El agujero era demasiado pequeño para dejar pasar la voz.
Un joven ratoncito se acercó y preguntó:
– ¿Está en venta este diente de leche? Es lo que estaba buscando: tierno y limpio. Haré con él cuatro anillos para las patitas de mi novia.
Y se lo llevó encantado. Lucía estaba sorprendida.
– ¡Hacer cuatro anillos con mi diente de leche! Es una idea extraña…
Estaba contenta de saber lo que los ratoncitos hacen con todos los dientes y al alejarse del agujero de la pared, se preguntó un poco preocupada:
-¿Será mi diente de leche suficientemente bonito para un anillo de prometida?

FIN

(Adaptación de un texto de Chantal Crovi).

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